miércoles, 1 de septiembre de 2010

el rey desnudo

Supongo que Carmen Lira Saade al terminar las cinco horas del encuentro con Fidel Castro, debió retirarse sin darle la espalda, mientras una y otra vez le reverenciaba. Las fotografías del encuentro dan las pistas. Carmen desparramada en una incomoda y humillante butaca negra, mientras Castro en un alto y gran sillón blanco la mira desde arriba. Por supuesto. Ni una pregunta de la realidad nacional. Presos desterrados, un millón de desempleados, ausencia de congreso y sisma en la organización que el dirige. Son temas menores para el coloso de pies de barro.
Como en el cuento infantil, el rey estúpido y vanidoso se pasea por la corte de los medios de comunicación desnudo, mientras pajes y cortesanos de hinojos, alaban el supuesto traje que un mentiroso cortó a la medida.

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