jueves, 11 de noviembre de 2010

Yo traiciono muy duro…

/ Aleaga Pesant
El Cardenal de La Habana enfrenta con una sonrisa, la criticas por el agradecimiento a los dictadores y a la tiranía por levantar el nuevo edificio del Seminario de San Carlos y San Ambrosio. A diferencia de lo que dice su cúmbila, el historiador de La Habana, patria e iglesia no van juntas. Sus intereses pueden coincidir, pero no son los mismos. El Cardenal prioriza los intereses de corporación católica sobre los de la nación cubana. Su conversión en Alguacil de la Dirección de Prisiones, su negativa a denunciar el asesinato de Zapata Tamayo y su silencio público ante la represión de las Damas de Blanco es el precio a pagado.

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