CAMBIO GENERACIONAL. / Aleaga Pesant
La muerte de Juan Almeida Bosque, un hombre cuyo mayor merito fue estar al lado de los hermanos Castro Ruz, no significa un dilema para el diseño burocrático del sistema. Todo lo contrario, Almeida como muchos otros (Osmani Cienfuegos, Pedro Miret, Melba Hernández, Armando Hart), solo era un viejo de vitrina, ubicado en al altar revolucionario, como forma de ser útil hasta el ultimo aliento a la dictadura que ayudó a construir. Mientras medraba con la miseria de una nación empobrecida y maltratada.
Pero no nos equivoquemos ellos hace rato no están al mando. Un grupo de cuarentones, están tomando las riendas del Estado, hasta donde se les permite. Son los neoconservadores. Indudablemente y muy a pesar de los cubanos, la mejor obra de José Machado y su secuaz Abelardo Álvarez Gil.
Durante veinte años, José Machado, limpió de liberales al partido comunista. De una manera o de otra los sacó de la guardarraya. Con machete, como a Roberto Robaina, con la vara como a Morales Cartaya o solo con el arado, como al ultimo Primer Secretario comunista en la Ciudad de La Habana, Pedro Sáez. Los asientos fueron cubiertos de inmediato por una nueva camada. Sierra Cruz, Murillo Jorge, Pedraza Rodríguez y los hijos de la vieja guardia comunista Rodríguez Parrilla y Malmierca Díaz. Ascendieron en los últimos 36 meses desde lugares desconocidos.
Pero si Carlos Valenciaga, Felipe Pérez, Fernando Remirez y Carlos Lage. Los que parecían destinados a manejar la sucesión, no creían ni estimaban a la generación que ahora muere, ¿Por qué los nuevos burócratas lo harán?aleagapesant@yahoo.es
viernes, 18 de septiembre de 2009
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