Al conversar con lo colegas para trazar las líneas de este espacio nos preguntábamos ¿Por qué hablar de la Cumbre iberoamericana de Mar del Plata? Una cita a la que faltaron al menos un tercio de los Presidentes invitados. Con cada vez menor capacidad de convocatoria. Mecanismos de gestión improcedentes. Donde toma asiento el gobierno militar en la persona del Canciller Bruno Rodríguez, mientras niega el escaño a la imperfeta democracia hondureña.
¿Por qué referirnos a la votación de nuestro gobierno a favor de despenalizar la persecución a los homosexuales, en el seno de las Naciones Unidas? En alianza con las dictaduras mundiales (no es nuevo). Y la insatisfactoria respuesta de ese mismo Bruno R. , a la comunidad gay-revolucionaria, cuando a través de la “Princesa Mariela”, se decidió cuestionar el voto gubernamental, en planos que no llegaron al Granma.
O ¿para que volver al tema del detenido Alan Gross? Luego de un año sin cargos, la comunidad judío-revolucionaria, a través de Adela Dworin y Mayra Levy, recién aclaran (luego de doce meses), no tener relación con él (como se esperaba).
Mejor hablemos de Wikileaks, ese cíber-sitio, y lo que encierra para las relaciones internacionales la develación de informaciones secretas y confidenciales primero del Departamento de Defensa y luego de la Secretaria de Estado del gobierno de los Estados Unidos.
Pero primero, lo primero. Solo se puede realizar esta operación de “inteligencia mediática” sobre un país democrático. Por que no se teme por la vida, la familia y los bienes, tras lo revelado. En nuestra patria esa revelación de datos es impensable. Primero porque el publico insular nunca lo conocería, tras la cortina de hiero de la censura. Segundo, por que el “revelador” de la información pasaría a mejor vida (en la prisión de Guanajay o en el cementerio de Colón). También es impensable para un funcionario chino, vietnamita o iraní. Saben que la soga estaría tras de ellos por vida y que la tortura y el ostracismo se cebaría con sus familias.
Volvamos al tema. Dejando las incoherentes pataletas del diario Granma y el trasnacional canal Telesur, que lo mismo van de acusar de las revelaciones al Tea Party, para dañar a Obama, que a los exiliados cubanos de estar detrás del arresto del director de Wikileaks.
Los documentos revelados por el “sitio”, muestran la eficiencia analítica de la diplomacia norteamericana y lo acertado de muchas de sus conclusiones. A tal punto, que algunos internacionalistas la tachan de izquierda, por las observaciones de la sociedad marroquí u otras del tercer mundo, examinar los hechos de corrupción y reparto de la riqueza. A lo anterior se suman los diagnósticos sobre fuerzas armadas, seguridad, inteligencia y lucha contra el crimen organizado.
¿Es novedoso?, como hacen ver algunos medios populistas. La sociedad y la política se encuentran gobernadas por reglas objetivas, basadas en la propia naturaleza humana. Son esas normas las que permiten el buen vivir de la sociedad. Cotejadas a través de dos elementos, la evidencia y la racionalidad. Para el realismo político, esto es cotejar hechos y darles sentido a través del racionamiento. Supone que el estadista mejor informado, pueda tomar la mejor decisión. Eso es tanto para la política interna como para la exterior.
El realismo habla que las motivaciones e inclinaciones ideológicas de los estadistas, son inútiles y contraproducentes para estudiar la política internacional y casi siempre llevan a hipótesis equivocadas y peores decisiones.
El sistema internacional nos enseña la importancia de apreciar las relaciones entre las entidades. El interés nacional, es un concepto clave para medir el sistema de normas que marcan el “equilibrio” y la “armonía” en base a incumbencias, para defender las cuales está el Estado nacional.
Nuestro escenario está lleno de naciones que compiten entre si y se enfrentan por poder. Todas las políticas exteriores de todas las naciones referencian la supervivencia. El Estado está para proteger la identidad física, política y cultural de la nación frente a la constante amenaza de las demás naciones. Porque en el realismo político, la relación entre los actores internacionales es egoísta y competitiva. Aun y cuando exista cooperación.
Ahí esta el eje de lo revelado por Wikileaks. Un mundo interrelacionado y competitivo. Sin embargo, el escáner a la diplomacia norteamericana mostró sin autorización las zonas pudendas de esa racionalidad. El interior que todos protegemos ruborizados como individuos, de miradas extrañas. Ahí puede estar el “crimen” de wiki…, violar la privacidad de un Estado. Como paparazzi, voyeur o mirahueco, según estés en Italia, Paris o Pogolotti. Para luego, en medio de la vanidad gritar lo visto en medio de la plaza.
Todos aprendemos de lo revelado. Los análisis de la diplomacia norteamericana sobre la sociedad mundial crearán paradigmas y cambiarán algunos ejes del tablero mundial. Ahí están las revelaciones de la política exterior española sobre la dictadura cubana. Solo como un ejemplo.
viernes, 7 de enero de 2011
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